En el caso de Pizzería Tifosi, considero
que para ambas partes se tornó difícil la negociación debido a la falta de
información existente. Si bien es un caso académico, éste hace una muy buena
simulación de la realidad, donde ninguna de las partes tiene suficiente
información y durante la negociación surgen temas para los que no se iba
preparado (en el caso de Toscana el empaque o la posibilidad de porcionar las
carnes, y en el caso de Tifosi, la inclusión de la publicidad en el menú del
restaurante) y se hace necesario, tomar una decisión en el momento o dejar el
punto pendiente por negociar para un próximo encuentro.
En nuestro caso, los dos grupos
decidimos negociar estos puntos basados en nuestro criterio, entendiendo que
como propietarios de las empresas estamos facultados para tomar las decisiones
y tenemos un conocimiento previo integral de la situación.
Igualmente, faltó preparación del
caso, pues el tiempo fue limitado. Al ser una negociación en parejas, había
muchos temas en los cuales ponerse de acuerdo; desde los puntos a negociar con
la contraparte, hasta la forma como interactuaríamos con la misma, ¿quién tocaría
qué temas? ¿qué papel tendría cada negociador en la reunión? Es frecuente que
esto suceda en la vida cotidiana, pero no debemos caer en la trampa de ir a una
negociación sin habernos preparado totalmente.
En nuestro caso la negociación se
tornó difícil en el momento de fijar un precio, pues en las demás condiciones
nos pareció correcto acceder a las peticiones de Tifosi, pues nuestro objetivo
principal era formar una alianza de largo plazo y aumentar nuestras ventas y
participación en el mercado. Por esta razón puede identificarse como error el haber cedido más allá de los límites de nuestro punto de resistencia y haber aceptado una oferta que inicialmente no habíamos contemplado.
No obstante lo anterior, creo que
haber cerrado una negociación estuvo bien. El precio pudo haber sido mayor,
pero como se mencionó, nuestro objetivo principal no era una ganancia en dinero,
sino lograr una buena relación con quien a futuro sería nuestro cliente
principal. Además logramos otros beneficios que sumados a la venta del producto
principal, pueden reportarle mayores rendimientos a Toscana.
Se destaca que durante la
negociación entendimos cuáles eran los puntos primordiales para cada una de las
partes, y al hacer la comparación, y entender que éstos diferían entre Toscana
y Tifosi, la negociación fluyó naturalmente, pues se dieron concesiones de parte
y parte para que al final se tuviera un acuerdo integrativo.
Del mismo modo, teniendo en
cuenta que la relación entre las partes continuaría, se buscó forjar un
ambiente amistoso, de confianza, a través de la identificación de la relación
que tuvieron los padres en el pasado, y ésta fue la base del intercambio, una
charla entre personas que tienen necesidades y pueden satisfacerlas sin buscar
engañar o perjudicar a su contraparte.
Finalmente, considero que mi
estilo de negociación se vio reflejado durante el ejercicio, donde nos
permitimos escuchar las demandas de la otra parte, sin interrupciones, para
analizarlas “desde el balcón” y tomar decisiones racionales que fueran
satisfactorias para los dos empresarios, y no sólo buscando el beneficio
personal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario